lunes, 1 de junio de 2009

«La memoria no se entierra. Valderas 1931-1941»

De la pluma del escritor burgalés Carlos de la Sierra e impulsado por la "Fundación 27 de marzo" nace esta obra que hace un relato de la historia acaecida en la localidad de Valderas entre los años 1931 y 1941, como ejemplo del enfrentamiento político entre las izquierdas y las derechas en la época y la polarización que este produce en la sociedad.
Valderas sirve de ejemplo para el estudio de la vida cotidiana en estas localidades y a través de este libro se hace una radiografía de las relaciones y de los resultados que las mismas habrán de tener cuando el conflicto armado estalle.
Hace un especial hincapié en rescatar las historias individuales de los protagonistas de esas fechas, sus vidas antes, durante y después de la Guerra Civil, rescatando del pasado sus vivencias y sus destinos finales, lógicamente desiguales en cada caso, dependiendo del bando al que perteneciesen.
El autor es partidario de recuperar la memoria de todas las víctimas y considera lógico que igual que los vencedores recuperaron la memoria de los suyos, el resto de las personas puedan recuperar la de sus familiares sin que nadie tenga que protestar por ello.
La presentación del libro tendrá lugar en el Salón de actos del Ayuntamiento de León (entrada por Alfonso V) mañana martes, 2 de junio, a las 20:00, con la presencia del autor y del Presidente de la Fundación 27 de marzo, Fermín Carnero González.
Este libro aporta nuevos datos a la fragmentaria historia de la República, la Guerra Civil y la postguerra leonesas, que aun sigue sin recopilarse a nivel general, pero que cada día se va completando más.
Además el próximo día 3 de junio habrá un acto de presentación en Valderas, para los vecinos de la localidad, cuyas vidas o las de sus familiares han sido retratadas en el libro de Carlos de la Sierra, que tendrá lugar a las 19:00 horas en la sede de la Fundación 27 de marzo, en la misma localidad, situada en la antigua Casa del Pueblo, a la sazón uno de los escenarios contemporáneos de la narración, en la calle del Paseo Nuevo.

jueves, 21 de mayo de 2009

Todos los nombres de la represión en León

Entre julio de 1936 y principios de 1949 casi dos millares de personas represaliadas en el entorno de la ciudad de León recibieron sepultura en la fosa común del cementerio. La mayoría de ellos fueron registrados por partida doble, por un lado en el Registro Civil de León y por otro en el Registro del Cementerio. Sin embargo, no lo fueron todos. De algunos se sabe, por otras fuentes que fueron depositados en el cementerio, pero para otros tan sólo el testimonio de las familias nos puede asegurar que así fue.
La represión franquista comenzó durante la Guerra Civil, pero no finalizó con su conclusión, no fue un instrumento para derrotar al enemigo sino para destruirlo definitivamente. Es por ello que la fosa común del cementerio de León se convirtió en una de las mayores concentraciones de represaliados de la guerra civil en toda España. Se calcula que alrededor de dos millares de personas pudieron ser enterradas en ella de los cuales en torno a 1600 están identificados en alguno de los registros que se conservan.
Desde el Foro por la Memoria de León se ha peleado durante los últimos cinco años por la construcción de una Capilla o un monumento que sirviese de homenaje a la memoria de los represaliados y por fin en el mes de marzo pasado vieron como su lucha tenía plasmación en la adjudicación de la obra que lo hará posible.


El proyecto del Arquitecto Óscar García Luna

El recinto está planteado a modo de “Capilla Laica” en la que las familias y la sociedad en general, puedan rendir tributo a la memoria de aquellos que sufrieron la trágica circunstancia de ser represaliados por la defensa de sus ideas.
Dos muros de hormigón convergentes formarán sus paredes laterales, separando este espacio del resto del cementerio, cerrando un recinto destinado a la meditación y el recuerdo. Por el exterior se recortarán un grupo de siluetas de personas entrelazadas como parte de una colectividad de destinos similares por las ideas que defendían, la de los represaliados que sufrieron el mismo destino, la fosa común.
Las siluetas, recorren el muro hasta hundirse en el suelo. En la convergencia de los dos muros se situará un motivo escultórico realizado en metacrilato blanco, que simbolizará la memoria que aflora desde el olvido. El interior estará recubierto de lamas de madera, en las que se intercalarán las placas de metacrilato donde irán los datos de cada represaliado. Hasta un número total de 1873 serán los nombres que allí se plasmen.


El listado de la represión en León


A la labor llevada a cabo por el Foro por la Memoria de León se ha unido en los últimos tiempos la colaboración de la Asociación de estudios sobre la Represión en León (AERLE) que está ayudando a completar los datos del listado provisional que ya se tenía. Esta colaboración se justifica en la labor que ha realizado dicho colectivo en la elaboración de un censo de represaliados en la provincia de León. Entre ambos colectivos han puesto en marcha un blog en el cual se pueden consultar los nombres de todas esas personas y lo más importante, corregir o aportar nuevos datos sobre ellos.
Sin duda, es una iniciativa muy importante, ya que todos esos nombres irán inscritos en la capilla laica, de ahí la importancia que tiene evitar errores y tener que realizar las correcciones a posteriori.
En la fosa de León fueron enterradas personas de toda España, ya que muchos de los que terminaron en ella pasaron por el campo de concentración de San Marcos, por lo que en cada etapa del conflicto armado en función de los avances del frente se remitían personas apresadas en éste provenientes de diferentes lugares.
A pesar de ello, desde los colectivos citados son conscientes de que la lista resultante no va a ser posiblemente nunca definitiva, por ello han puesto en marcha el blog http://capillalaica.wordpress.com/ como medio para seguir recopilando datos y añadiendo nombres a la lista, ya que posiblemente muchos desaparecidos nunca fuesen inscritos en ningún registro.
No podemos menos que destacar la iniciativa y contribuir a su difusión para que ninguna de esas personas quede sin su merecido homenaje, sobre todo pensando en sus familias que sin duda lo llevan esperando demasiado tiempo.

jueves, 2 de abril de 2009

1 de abril de 1939, el final de las operaciones militares, que la guerra no acabó

A pesar de que tradicionalmente se considera ésta la fecha que marca el final de la guerra por producirse la comunicación de que se habían acabado las operaciones militares, lo cierto es que para miles de personas la guerra no había acabado.
Cientos de miles de personas ya se encontraban por entonces hacinados en truculentos campos de concentración en las costas francesas, luchando por sobrevivir al frío, el hambre y las enfermedades, tratando de conseguir un pasaje que le llevase a América o a otro refugio.
Muchos al conocer la noticia del final de la guerra se dieron la vuelta, regresaron a España pensando que con el fin de la contienda ya no había razones para huir, pero en la frontera lo que les esperaba era la reclusión en campos de concentración en el interior de la península.
No mucho mejor destino tuvieron muchos de los que regresaron de forma clandestina, pues la represión organizada les buscaba en sus lugares de residencia anteriores a la guerra y vigilaba a sus familias, algunos al llegar fueron detenidos, otros se quedaron ocultos en los montes cercanos, sin poder regresar a donde tanto ansiaban, pasando a engrosar así las filas de los huidos y algunos después también de la guerrilla.
Unos pocos consiguieron regresar, no fueron apresados, pero tuvieron que esconderse en sus propias casas, convirtiéndose en topos, encerrados en sótanos o en pequeños zulos excavados en los suelos de graneros, casas, cuadras, etc.
La guerra había terminado pero de las cárceles abarrotadas de gente seguían saliendo camiones que llevaban presos a los pelotones de fusilamiento, la maquinaria represora se había puesto en marcha y no tenía intención de detenerse todavía. Los juicios sumarísimos sin posibilidad de defensa alguna, las condenas por denuncias falsas o simplemente por haber quedado en la zona republicana tras el alzamiento se sucedían en toda España.
San Marcos o la prisión provincial en León, el cuartel de Santocildes en Astorga, las cárceles de partido de Valencia de Don Juan, de La Bañeza, los otros campos de concentración y de trabajo habilitados al efecto seguían plenos y abarrotados. Pasaban por ellos presos de todas partes, valencianos, catalanes madrileños, gallegos, andaluces, los que defendieron las últimas posiciones y los que ya huidos de las zonas conquistadas habían vuelto para seguir luchando a Cataluña a Valencia, etc.
¿Quién dice que la guerra había terminado? Las nuevas autoridades franquistas no la daban por terminada, seguían luchando con todos los medios a su disposición contra ese enemigo tan feroz que habían pintado a los largo de casi tres años de guerra, «los rojos», comunistas, socialistas, masones, todos eran culpables. De forma sistemática se eliminaron sus organizaciones, su representación institucional, sus símbolos, sus calles, casi su existencia, en pocos años España era un erial donde sólo existía el «régimen» y su parafernalia dictatorial.
Se sustituyeron todos los aspectos que podían recordar a la República, y siempre las instituciones emanaban desde el estado que dotó a los ciudadanos de una educación franquista, de una religión de estado, de unos sindicatos únicos, verticales y obligatorios, de unas instituciones nombradas por la autoridad civil representante del gobierno.
Por eso, 70 años después podemos decir que la guerra no acabó ahí, sino que continuó borrando de forma sistemática todo lo anterior, incluso los recuerdos y las vidas de cada uno. Os preguntaréis ¿cuando terminó entonces? Y yo os transmito, a la luz de lo que queda por desenterrar, una reflexión, quizá aun no haya terminado.
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Presentación del libro "Muerte y represión en el Magisterio de Castilla y León"