miércoles, 26 de diciembre de 2007

Cartas del pasado, fuentes del presente

Hay una fuente documental por la que estoy adquiriendo una especial predilección en los últimos tiempos. Se trata de las cartas.
Se han dado dos circunstancias en concreto: una, que me he topado con varios conjuntos de cartas pertenecientes a diferentes personajes, en este caso del socialismo leonés, cada uno de ellos con un carácter distinto y otra, que esta fuente aporta una visión mucho más personal de los hechos, dando, quizá, una imagen más cercana.
Por una parte, quiero destacar un conjunto de cartas remitidas desde la prisión de León y el centro de concentración de San Marcos, por un importante representante socialista a su familia. Por otra, un conjunto de cartas emitidas por otro personaje importante en sus labores de gestión como director de la Escuela de Obreros dependiente de la Fundación Sierra Pambley, en las que expone las razones de su participación en la política local leonesa.
Ambos casos, salvando las distancias, dan una información de momentos diferentes en la Historia cercana, pero sobre todo podemos rastrear la personalidad de las personas que están detras de las experiencias que describen, casi una empatía con los redactores de las cartas.
El problema es que en la historia hay que tratar de evitar la subjetividad de este tipo de fuentes si se quiere buscar un mínimo de objetividad, lo que no las invalida de antemano, pero si las pone bajo cuarentena, sobre todo por que a veces no aporta datos, sino un estado de afectividad del individuo.
A pesar de todo ello, cuando hay como en este caso una implicación afectiva, lógicamente ejercen una atracción mucho mayor que los datos asépticos e impersonales. También tienen una problemática específica, ya que este tipo de documentación se conserva en manos de particulares, familiares o descendientes de los protagonistas de las mismas, y que por lo tanto son tratadas como patrimonio personal o familiar. Son raros los casos en los que llegan a archivos ya que al ser de carácter personal, la gente prefiere destruirlas antes que entregarlas a nadie (cosa comprensible desde su punto de vista).
Precisamente en ello radica su importancia, por su forma de trasmitir la realidad, por la información de tipo social y personal, y sobre todo porque algunas muestran la crudeza de la violencia gratuita ejercida sobre algunos miembros de la sociedad durante la guerra civil.

1 comentario:

jmá dijo...

Hola, Tomás. No conocía este blog. Enhorabuena. No dejes de visitar el blog del PSOE de Valencia de Don Juan: http://psoecoyanza.blogspot.com
Un saludo. Jorge Mateos Álvarez.

Presentación del libro "Muerte y represión en el Magisterio de Castilla y León"