martes, 1 de abril de 2008

Sorprendente titular "En la Casa del Pueblo Venden Vespas"

Encontramos este titular en la edición del 30 de enero de El País. Sin duda extraño, pero real. Con motivo del centenario de la inauguración del que fuese centro socialista por excelencia, la Casa del Pueblo de Madrid en la calle Piamonte, hace el redactor, Iñigo García un recorrido por la historia de este inmueble desde 1908 hasta su derribo en 1953. Hoy tan sólo prueba su existencia una placa conmemorativa. Debajo, un concesionario de motocicletas ocupa los bajos del edificio que allí se ubica.
A pesar de que cada localidad fue creando sus centros allí donde había una agrupación del Partido Socialista o de UGT, si duda el referente era siempre la Casa del Pueblo de Madrid, no sólo por situarse allí los órganos centrales del partido y sindicato, sino por ser la casa de todos los socialistas, lugar casi de culto, que ningún militante dejaba de visitar cuando visitaba Madrid.
Tan importante se convirtió para los socialistas y de tal importancia se dotó al acto de inauguración que en los años posteriores muchas agrupaciones de toda España abrieron suscripciones para la construcción de su propia Casa del Pueblo. En el caso de León sabemos que fue así, ya que en 1910 encontramos lo primeros indicios de este proyecto, como es la compra de los terrenos en los que años más tarde se construyó ya destinados para ese fin, y que se vio plasmado en un primer proyecto de edificación que no pudo construirse de la mano del arquitecto Juan Crisostomo Torbado, que por entonces se afanaba en las obras de la Catedral. En Santa Lucía de Gordón también proyectan la construcción de un centro con esa denominación. Suponemos que en el resto de la provincia se dieron casos muy similares desde muy temprano, como en otros lugares, pero la desaparición de la documentación nos impide asegurarlo.
Tanta es la influencia de la Casa del Pueblo de Madrid en su homologa leonesa que, en su Salón "Grande" pinta José Vela Zanetti unos murales dedicados al trabajo, la mina, el mar, etc., inspirados en los que pintara Luis Quintanilla en la madrileña.
Por desgracia como en ambos casos los murales de estos insignes artistas no sobrevivieron, destruidos a manos de los sublevados en el momento de su incautación. Tampoco los edificios corrieron mejor suerte, el de Madrid vio su fin en 1953 para dejar lugar bloque de apartamentos. La de León convertida años después en sede del Centro Nacional Sindicalista, sede del periódico Proa y finalmente derribado para la construcción una nueva sede sindical, convertida con la democracia en Delegación del Ministerio de Trabajo.
Aprovechamos para felicitar a los compañeros de Madrid, tanto de UGT como del PSOE ya que tienen varios actos programados para rememorar la historia de este centro tan importante para todos los socialistas de España, pues fue un poco casa de todos ellos.

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